Manifiesto sobre la casa en el aire

Por: Juan José Ossa Zuluaga, integrante de la oficina de comunicaciones Instituto de Cultura de El Carmen de Viboral.

 

Foto: Fabián Rendón Morales.

– ¡Qué día tan hermoso! Mirá las nubes como se ven, parecen como puestas una encima de otra.

Dijo Ricardo indicando con su dedo al cielo que en ese momento se divisaba desde el segundo piso de la Casa de Cultura Sixto Arango Gallo de El Carmen de Viboral. Era sin duda un día hermoso, las nubes juntas como copos de algodón puestos uno encima de otro, un sol radiante y un cielo sin atisbos de la lluvia de la noche anterior.

– Menos mal no tienen como hacer que las casas floten. Le contesté con ironía.
Una sonrisa se dibujó en sus labios.
– Si hermano, mínimo estaríamos viendo una urbanización, esos ‘hijuemadres’ son capaces de tirarse en todo.

Los dos nos quedamos como perdidos, mirando hacia ese punto imaginario en el cual el sol de aquel día desaparecía tras la fachada de un edificio residencial enorme que levitaba frente a nuestros ojos. Viéndolo bien, no resultaba tan descabellada la idea de que en un futuro no muy lejano, un placer simple como mirar hacia arriba, se vendiera como un plus para un proyecto urbanístico como los que se venden en el Oriente antiqueño.

Imaginemos por un momento…

“¡Ahora en el Carmen de Viboral! Urbanización Jardines flotantes de Babilonia, excelente ubicación, ambiente campestre, a un kilómetro sobre el parque principal, zona para mascotas, juegos infantiles y piscina climatizada, excelente vista de la tierra y el cielo, ven y conoce nuestro apartamento modelo”.

¿Les parece imposible?

Bueno, entonces imaginemos un edificio inmenso, un rascacielos como los de Nueva York, Tokio o el mismísimo Burj Khalifa de los Emiratos Árabes Unidos con sus 828 metros de altura, obstruyendo el cielo que en ese momento se veía desde el segundo piso en que nos encontrábamos Ricardo y yo. Esos son ejemplos más reales, ¿no les parece?
O bueno, tal vez sigue siendo un poco distante. Déjeme preguntarles entonces si recuerdan las casas antiguas del municipio que han sido derrumbadas para dar paso al ‘progreso’ con edificios de cinco y seis pisos a lado y lado de las vías que a diario transita.

¿Qué pasará cuando todo sean edificios, cuando, el sol solo toque el asfalto a medio día, porque la luz es cenital y las sombras no son tan pronunciadas? ¿Qué pasará cuando los atardeceres solo se puedan intuir tras las moles del urbanismo y las estrellas de una noche despejada sean opacadas por la contaminación lumínica? Tal vez en ese momento nos veremos mirando con nostalgia a esa nada repleta de todo; observando los bosques nativos del cañón del río Melcocho o el Santo Domingo deforestados, recogiendo agua de fuentes hídricas envenenadas y pensando que todo pudo ser diferente si se hubiera generado un desarrollo armónico desde el Buen vivir.

Algo esté claro y es que no hay que ser profetas para saber que las formas de conurbación y crecimiento desmedido y desordenado del municipio están afectando las dinámicas territoriales en temas como urbanismo y las mismas formas sociales y culturales. Y es por esta razón que es urgente adoptar posturas claras sobre el modelo de desarrollo que se sueña.

Frente a este tema, Clara Mónica Zapara, quien es Maestra en Artes Plásticas, magíster en gestión, cooperación cultural y políticas culturales, además de conocedora del proceso cultural del municipio. -expresó: “El Carmen de Viboral tiene una dinámica cultural fuerte y unos procesos que tienen que ver con dos factores territoriales fuertes, lo urbano y lo rural que complementan esa visión del territorio y el cómo generar riqueza a partir del valor cultural que tiene el municipio”.

Esta riqueza bien puede ser económica, pero tiene además un componente patrimonial y ambiental, que se configura como un todo en un modelo de desarrollo armónico y responsable. Hoy tenemos la oportunidad de desarrollar una línea estratégica de interacción del turismo y la cultura en el municipio de El Carmen de Viboral a partir de su modelo de desarrollo actual, con una proyección en diálogo con los planes de desarrollo existentes: Plan Municipal de Cultura, 2016 – 2026 y el Plan de turismo de El Carmen de Viboral 2015-2025.

Este modelo debe articular conocimientos ancestrales como la cocina típica, la tradiciones campesinas, la música en sus diferentes expresiones, la vocación artística y artesanal por la cual es reconocido el municipio y por supuesto la cultura como un eje central en un modelo autóctono, que como lo expresó Lázaro Rodríguez Oliva, experto de la ONU en temas de economías creativas durante su visita al municipio, “debe ser creado e implementado desde el territorio y para este y nunca como una copia de otros lugares”.

Retornando a la historia de la casa en el aire, cabe anotar que desde el municipio se han dado esfuerzos frente a la conservación de los bienes de interés patrimonial, como lo fue el Plan Maestro de Estética Urbana (2007), el Plan Maestro de Bienes de Interés Patrimonial desarrollado con apoyo de la Fundación Ferrocarril de Antioquia (2009), los procesos de intervención en Estética Urbana como la Calle de la Cerámica, la Calle de las Arcillas, parque principal Simón Bolívar y recientemente el parque de la Alhambra, al igual que la firma de pactos ciudadanos por la cultura entre el sector cultural del municipio y el sector político, en los cuales se pone en manifiesto la necesidad cada vez más urgente de generar políticas públicas que permitan conservar los elementos patrimoniales materiales e inmateriales que configuran la identidad carmelitana, tanto para el disfrute de los habitantes del territorio, como para los visitantes.

Se marchitan flores hechas en mosaicos en técnica de bajo esmalte y las letras de la poesía de José Manuel Arango plasmadas en paredes de barro y tapia fueron borradas a golpe de almádana; y así, sucesivamente, desaparecen los vestigios de un proceso arquitectónico que ha sido reconocido nacional e internacionalmente, para dar paso a puertas de vidrio, avisos luminosos y edificios que se alzan como dedos enormes que cubren la bóveda celeste. Los esfuerzos de las políticas culturales y los planes de conservación son insuficientes debido a que faltan leyes de obligatorio cumplimiento y control sobre las mismas que regulen las construcciones en el perímetro patrimonial y en lugares como la Calle de la Cerámica,

Es verdad, todavía no hay casas en el aire más allá de la que narra Rafael Escalona en su canción, pero desde ya debemos pensar si las queremos tener presentes en nuestro municipio.

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