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 Escrito por: Julián Acosta Gómez, Promotor de Lectura de la Sala de Lectura José Manuel Arango e integrante de Opinión a la Plaza. 

Taller central “Del texto a la puesta en escena: construyendo y deconstruyendo imágenes”, dirigido por la finlandesa Anne Rautiainen.

Fotografía: Alejandra Londoño – Oficina de Comunicacines Instituto de Cultura El Carmen de Viboral.

Autor del texto: Julián Acosta Gómez, Promotor de Lectura de la Sala de Lectura José Manuel Arango e integrante de Opinión a la Plaza.

“Me gustan los textos, pero yo pienso que el teatro tiene que ser mucho más que la representación del texto, el teatro es la escena, para mí siempre se parte desde las imágenes” dice Anne Rautianen en un castellano sibilante que no descubre su Finlandia enraizada en el espíritu. Es martes 17 de julio y el sol que ha perdurado en el ambiente parece una epifanía de la festividad que nace. Catorce personas se apostaron en la entrada del Teatro Tespys a la espera del seminario taller “Del texto a la puesta en escena”. Los jardines del Instituto de Cultura se dilatan con el aire estancado entre las flores. La vigésima tercera versión de El Gesto Noble ha comenzado. Se abre el telón

Anne Rautianen es una directora y dramaturga finlandesa. Tiene rostro marmóreo y sus lentes no alcanzan a ocultar la claridad de ojos que parecen apresar un atardecer en Helsinki. Anne inició en las sendas del teatro en la infancia. Al despuntar la adolescencia el arte en general capturó su interés aunque tuviera plena certeza de que su vida estaría gobernada por el teatro. Si bien intentó el rol de actriz su pasión se construyó en la dirección, en el rol de la composición: “me siento como una directora de orquesta”, cuenta mientras hace un ademán sinuoso con su batuta imaginaria. También podría pensarse como una artista plástica o como una coreógrafa, su búsqueda no se interesa en el teatro realista sino en el teatro visual. “ yo cuando leo un texto, una obra, me salen imágenes y para mí el ritmo de la obra es la relación de una imagen con otra… intento construir la tensión de la obra con la relación de las imágenes.”

La noción de texto que se propone en el taller sugiere un entendimiento del texto literario como propuesta narrativa y detonador creativo mientras que el acto de contar en el escenario se transmuta en imagen. El texto cuenta, el teatro muestra. Cuando se plantea el acercamiento a un texto, dice Anne a los asistentes del taller, debe tenerse la certeza de que desde el teatro el individuo puede otorgarle algo al texto, que es posible dotarlo de una simbología desde la corporalidad y la imagen, que el respeto al texto está dado desde la intensión de pervertirlo: no son museos clausurados e incorruptibles, son material de trabajo y requiere de la subjetividad de los artistas para ser trasladados a otros estados del arte. El taller se dirige a la construcción de imágenes desde el texto, para ello se han llevado a cabo ejercicios de expresión corporal y gestualización pero principalmente se basa en la interpretación del texto literario. Para el taller, el texto elegido es La casa de Bernarda Alba (1936) de Federico García Lorca. La selección de la pieza teatral obedece a la cantidad de emociones contenidas en la construcción de los personajes. Además, dice Anne, “es muy fuerte que un hombre en 1936 escribiera una obra tan feminista y de cierta manera tan contemporánea, Federico García Lorca no solo era un dramaturgo sino también músico, artista visual, poeta… él sugiere muchísimas cosas visuales, el ritmo de la obra está muy bien pensado, da mucho material para un director trabajar, tiene muchas cosas simbólicas, muy poéticas… la obra trata mucho de la represión de la mujer… para mí es importante tener una fuerza sexual en el escenario porque es una de las fuerzas más grandes en la humanidad y esta obra tiene eso, un contrapunto para la opresión”. Desde la lectura de la obra se busca responder las preguntas sobre los temas, las intenciones y la importancia de trabajar la obra en el contexto social donde se pretende el montaje. Sumado a ello los actores y la dirección deben encontrar el arte de la obra desde la colectividad: “yo no sé el camino sola, necesito de los demás para poder encontrar cosas”, dice Anne.

El grupo ha dejado que la festividad del teatro acuda a sus cuerpos, la risa pero también la concentración se imponen en los ejercicios del taller. La jornada académica se prefigura como una oportunidad para la formación artística y las miradas atentas de los asistentes abren el camino a la potencia creadora.

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